Al término de la Independencia de México, en 1823, el Congreso Constituyente se reunió en la Ciudad de México para integrar la Federación de Estados Mexicanos y decretar al mismo tiempo la libertad de las antiguas intendencias.
El establecimiento del federalismo en el Estado de México, más que una forma de gobierno, significó el aprendizaje de una nueva cultura política, que se nutrió de las expectativas regionales, de las prácticas liberales de la Constitución española de 1812 que dieron forma a instituciones y de los enfrentamientos políticos por las competencias de poder entre federación y estado. Los obstáculos a vencer para alcanzar la unidad política fueron: la inestabilidad hacendaria, pugnas entre logias masónicas, los pronunciamientos de rebeldía de antiguos jefes militares que encabezaron el movimiento de Independencia, la escasez financiera y la atomización del poder municipal.
El decreto por el cual se creó el estado de México fue firmado el 4 de octubre de 1823, instalándose el Primer Congreso Constituyente del estado el 2 de marzo de 1824. A partir de esta fecha arranca la primera época constitucional de la entidad.